Entrevista
Michael Monsalves: “La escuela termina siendo un escudo ante un montón de situaciones que padecemos en nuestros barrios“.
Michael Monsalves tiene 30 años y desde “la salita de tres”, integra la red de escuelas de Gente Nueva. Comenzó su trayectoria educativa en el Jardín Mundo Nuevo, después en el Colegio Vida donde hizo el primario y por último egresó en el secundario del Nehuen Peumán. Como si fuera poco hoy es Preceptor de talleres en esta escuela técnica. Allí nos recibe con sus ojos negros y mate en mano dispuesto a esta charla, que trasluce el esfuerzo de un pibe de barrio por superarse y la importancia de la educación pública para generar oportunidades en los barrios populares.
Es un día lectivo de fin de Junio en la escuela Nehuen Peuman. Afuera los charcos de la lluvia de anoche todavía están congelados. Los y las estudiantes polulan entre las aulas, los talleres y el comedor. Un tentador guiso de lentejas se expande desde la cocina hacia diferentes latitudes de este establecimiento educativo con modalidad técnica en maestro mayor de obra, ubicado en el corazón del barrio Quimey Hue. Subo al primer piso y ahí me presentan a Michael, con quien ya había acordado previamente esta entrevista.
Le comento que es graciosa la pronunciación de su nombre, ya que suena diferente de acuerdo a quien lo mencione. La variación con ese nombre, sumado a diferentes apodos, puede mutar a 5 ó 6 palabras parecidas, me confirma.
Buscamos una oficina tranquila, nos sentamos y le propongo que se presente en primera persona con sus palabras, como le salga. Pulso el REC.
“Mi nombre es Michael Monsalves, nací en el 95, soy del barrio 2 de Abril y realicé toda mi trayectoria educativa en la Fundación Gente Nueva. A mis tres años, comencé mi trayectoria educativa en el jardín Mundo Nuevo junto a mi hermana melliza, así que para nosotros este lugar siempre fue como un grupo familiar extenso. Los profes nos conocen como “los mellis”. Además de mi hermana aquí cursaron varios primos míos.
Me acuerdo de llegar muchas veces tarde porque mi hermana tardaba horas en arreglarse, peinarse y pintarse antes de salir. Por suerte mi abuelo muchas veces “nos salvaba” y traía en coche porque, sino teníamos que tomar el 81 hasta la ruta y caminar.
Después de terminar el jardín, cursamos primario en el Colegio Vida, toda una institución dentro del barrio. Ya de adolescente seguí en la escuela Técnica Nehuen Peuman. Si bien aquí son muchas las horas que uno pasa en este espacio, está muy bueno, porque conocemos mucha gente que después terminan como amistades de toda la vida. Así que es muy lindo, después de mi recorrido educativo, poder estar ahora trabajando en este colegio”.
_¿Cómo definirías a los colegios de Gente Nueva que transitaste?
_Para mí las características que sobresalen son el acompañamiento a las familias. En lo que respecta al nivel educativo es bastante bueno, donde los chicos salen preparados y no se les dificulta el salto a la universidad, como sí sucede en otros lugares. Todos los colegios de Gente Nueva tienen un aspecto muy humano, muy asociado a lo público, lo social.
La verdad es que estuvieron siempre acompañando a nuestras infancias. Además brindan la oportunidad de exponer proyectos que sirven y suman y dan experiencia herramientas y prácticas que después van a servir en un futuro. Yo estuve involucrado en un proyecto con la ARB (Asociación Recicladores Bariloche), por ejemplo.
Eso genera que te vayas vinculando a la escuela desde un punto más íntimo, donde te sentís parte. La verdad es que si tenes una escuela que te respalde se te hace todo más fácil. Yo no seguí lo que es la carrera terciaria porque enseguida comencé a trabajar en obra, pero conozco varios egresados de esta escuela que hoy son arquitectos.
Mi tesis fue de un proyecto que presenté en el 2014 de un local comercial, enfocado en la energía renovable con paneles solares, accesibilidad con rampas donde integramos a los ascensores, para tener un punto de vista más humano de las personas con alguna discapacidad. Después estuve varios años sin rendir, y durante la pandemia mi directora me escribió y convenció de hacerlo.
Así que con un amigo, estudiamos juntos y sacamos todas las materias que debíamos. Así egresamos. Mi amigo Sergio Santibañez ahora es un gasista matriculado y de tan amigo que quedamos, yo soy el padrino de su nena, asi que “es mi compadre”.
_¿Cómo te integraste como trabajador al Nehuen Peuman? ¿Cuáles son las tareas que sostenes diariamente como Preceptor de Talleres?
_Uno de mis mejores amigos y compañero de este colegio ya trabajaba aquí. Y me comentó que había un cargo vacante, así que acerqué mi CV. Era la tercera vez que lo hacía, las primeras sin resultado positivo. Ya venía intentando…
Las principales tareas son acompañar mucho lo que es el trabajo del profesor, y estar muy pendiente de los estudiantes. Es como un medio de comunicación entre el profesor, los alumnos y las familias. Por suerte no se me dificulta mucho el tema de hablar, así que me siento cómodo de disfrutar el día a día con los chicos, donde siempre trato de aconsejarlos porque uno ya vivió un montón de situaciones que ellos están transitando. Vengo contento a trabajar. Es como volver a casa porque todo me trae muchos recuerdos y de personas conocidas y queridas. Hay profesores que tengo grabados en mi corazón.
A veces cuesta mucho mantenerlos concentrados con jornadas tan largas. Lograr eso es fundamental. Sin embargo no hay profesores que no se preocupen por sus alumnos y siempre nos preguntamos cómo están cada uno a medida que los conocemos. Generar estos vínculos entre docentes y alumnos son importantes, porque después pasan los años y uno se cruza con algún ex profesor y nos sale una sonrisa mutua.
_¿Por qué crees que los y las jóvenes eligen esta escuela para aprender un oficio? ¿Crees que un proyecto educativo de este tipo es potente, sirve, alcanza?
_Los padres y las familias del futuro estudiante tienen mucho que ver en la decisión, quizás porque el título es muy atractivo. Quizás esto se da porque ya trabajan en la construcción y quieren que lleguen a una etapa en la que ellos no pudieron, como estudiar o recibirse. Pero a medida que van pasando los años los mismos chicos van eligiendo a la escuela. Lo más difícil es sin dudas la cantidad de horas que tenes que estar presente en el colegio. Pero si vos te esforzás, la escuela después te lo devuelve y trae muchas recompensas, en forma de amistades, trabajo o proyectos.
Creo que en este caso la escuela termina siendo un escudo ante un montón de situaciones que padecemos en nuestros barrios populares. Tengo muchos conocidos que no han podido seguir la escuela y hoy en día están presos, o no están en la ciudad por algún motivo. De alguna manera termina siendo un chaleco antibalas y es muy necesario porque en los barrios más postergados no hay tantas oportunidades. Sin dudas está bueno que existan esos accesos, porque empareja un poco la balanza: en los barrios hay gente muy capaz esperando una oportunidad, que es precisamente lo que más falta.
_¿Qué sugerencias le darías a estos estudiantes?
_Una de las cosas que sucede a menudo es que llegan tarde a los talleres, entonces les digo que no vean esa llegada tarde a una escuela, sino también como horas que le restan a su futuro trabajo, su organización y calidad de vida. Es una edad complicada esos 17 y 18 años, porque ahí nomás está el gran salto que tienen que dar; sea seguir la universidad o ponerse a laburar, porque ya son adultos.
La escuela tiene un gran número de varones, aunque las chicas son cada vez más y las veo más preparadas que a ellos. La verdad es que si están aquí es porque les gusta entonces se esfuerzan mucho. En concreto creo que es una alternativa completa para los pibes de los barrios populares estudiar en una escuela de oficios porque te vincula mucho con tu familia, si es que trabajan en la construcción. Mantiene latente eso y quieras o no, eso suma a que a mediano plazo puedas integrar una empresa familiar o una cooperativa por ejemplo.
En lo personal así es como a veces pienso en sacar mi matrícula y generar algo así con mis viejos, tíos ¡!Si hasta mi abuelo es electricista de toda la vida!!. También espero que en un futuro no tan lejano, pueda armar mi propia casa. Por otro lado me veo creciendo en el sentido laboral en esta escuela, haciendo medio turno, para el resto del día poder tener mi propio proyecto como una empresa familiar o con amigos.
Michael es un pibe que tiene sueños. Uno de tantos de los que cursan en nuestras escuelas cada día. Su trayectoria educativa excede lo aprendido en las aulas y talleres. Con sus palabras, nos habla de aprendizajes únicos, de vivencias prácticas que ya no se olvidan, de amigos que en estos años se convirtieron en familia, de la enorme necesidad de generar acceso a jóvenes de barrios populares, de reconfigurar vínculos con otras generaciones a través de un proyecto conjunto, de crecer y creer, a pesar de todo.
