Pasantías en la Nehuen Peuman

Experiencias sólidas para toda la vida

Estudiantes de sexto año de la escuela técnica de la Fundación Gente Nueva realizarán prácticas en la empresa hormigonera Ñire. Una oportunidad clave para aplicar sus conocimientos en el mundo laboral real, que además impulsa a los jóvenes a ponerse al día con sus materias.

Estudiantes de sexto año del Nehuen Peuman realizarán prácticas en la empresa hormigonera Ñire

Esta escuela técnica que pertenece a la Fundación Gente Nueva, tiene una materia que se llama Prácticas Profesionalizantes, que implica una carga importante de horas. Matías Cariboni y María Mimvielle, desde marzo son la dupla pedagógica de esa materia. “La finalidad principal de estas pasantías es que los chicos en el último año puedan hacer una experiencia en el mundo real laboral, sea una empresa o una institución relacionada a la construcción. Así es que mantuvimos varias reuniones con representantes del rubro y firmamos un convenio con la empresa hormigonera Ñire, donde dos de nuestros estudiantes van a hacer sus pasantías hasta fin de año”, resume Matías, quien trabaja en esta escuela desde hace 5 años.

Esta empresa tiene su planta de elaboración de hormigón cerca del Nehuen Peuman, lo que facilita la logística para que los estudiantes realicen sus pasantías en dos áreas: una de cubicación y otra de laboratorio. “En la primera visitan cada una de las a obras que solicitó hormigonado, y sacan el cálculo de cuánto se va a necesitar para cada obra. Es una tarea muy de campo y requiere de cálculos específicos. En la otra área donde van a trabajar, es en el laboratorio donde hacen todos los ensayos de probeta, la calidad de los materiales con el cual se elabora el hormigón, cuestiones más de análisis y materiales”, detalla María, arquitecta a cargo del proyecto final de los y las estudiantes de último año.

 

Matías Cariboni y María Mimvielle, dupla pedagógica de la materia.

 

Los dos estudiantes- Lautaro Nahuelquín y Selene Segovia, ambos de sexto año- que harán la pasantía, van a rotar su tiempo en sus tareas, y ver el proceso de hormigón desde planta hasta que se lleva a una obra, desde el inicio hasta la última etapa.

Para definir la pasantía hubo una preselección previa desde la escuela, y los candidatos vigentes realizaron una entrevista con Recursos Humanos de la empresa, quien finalmente escogió a los pasantes.  “Es la primera pasantía que articulamos como equipo este año, donde mantuvimos más de 15 reuniones con empresas por este tema. En años anteriores el colegio ya habían realizando pasantías positivas en INVAP y un estudio de arquitectura. Las mismas son voluntarias y les sirve a los estudiantes para tener un primer acercamiento al mundo laboral, que suele costar en sus inicios para todos los profesionales independientes, más en el ámbito de la construcción, donde hay mucha informalidad. Entonces poder tener esta oportunidad sirve porque se pueden entender un montón de cuestiones y aplicar las que ya saben y aprendieron en el colegio. Contribuye además para entender cómo funciona el mundo laboral real, el trato y vínculo con otras personas que no conocemos, y en definitiva nos parece un aprendizaje sumamente rico para ellos”, resumen los docentes a cargo.

Esta materia tiene una barrera que funciona como filtro y no permite que se inscriban chicos que adeudan materias previas. Las ganas de participar que generó este proyecto en los estudiantes, ocasionó que muchos se acerquen a querer regularizar su situación y dar las materias pendientes que les permitan aplicar a esta pasantía. 

Tener la experiencia de trabajar en la ciudad que los formó y otorgó su título profesional sin dudas es algo de gran valor porque de alguna manera hacen un aporte real a su ciudad. Con un buen desempeño, las empresas los mantienen como candidatos reales para tomarlos como empleados una vez culminada la pasantía. “Entonces saber que como institución estamos formando y egresando personas con ese perfil, y que su primer trabajo sea en una empresa de construcción de su ciudad, nos parece algo tan importante que les modifica sustancialmente la vida a los pibes y el impacto no se queda solo en ese pasante, sino que se expande al barrio y su familia. Ojalá existan más escuelas de este tipo y podamos tener más oportunidades para que más chicos que estén en condiciones puedan hacer esta experiencia. Ese sin dudas, es uno de los objetivos que tenemos como cátedra”, completa Matías Cariboni.