Entrevista

Valentín De Angelis: “Siempre se vuelve a los lugares donde se fue feliz”

La nota quedó larga, extensa en términos de una entrevista, pero cada una de las 1500 palabras aquí tipeadas valen la pena. Porque con el correr de las oraciones se desprende el aroma de alguien que cursó y hoy enseña en la misma Escuela Técnica Nehuen Peuman.

Porque con el trascurrir de los párrafos se percibe a aquel Valentín que ingresó a la escuela a sus 12 años como estudiante, y al de hoy: un profesor de Arquitectura que sigue creyendo en la construcción colectiva, la dimensión política de los procesos y en la participación real de los espacios para poder modificar la realidad.

_¿Cuál sería tu carta de presentación?

_Soy Valentín, tengo 25 años y vivo desde casi siempre en el barrio Las Victorias. Soy ex alumno de esta escuela, (Nehuen Peuman) y profesor ahora en este mismo establecimiento educativo. Desde hace un puñado de días también soy arquitecto, ya que me recibí el último sábado en la UNRN. A la vez soy un militante político desde muy chico. Ese es mi marco, y de cada una de esas ramas fui construyendo mi identidad y de todos los lugares que pasé, me fui nutriendo y transformando de alguna manera u otra. 

_¿Por qué ingresaste en esta Escuela Técnica?

_Fue un poco por accidente, porque si bien tenía claridad en lo que quería estudiar, por cercanía quería hacerlo en el colegio industrial. En ese momento, el 2013, esta escuela era relativamente nueva y mis viejos conocían su funcionamiento así que me inscribieron. Así que quedé en lista de espera y de tanto insistir y venir a preguntar todos los días, mis padres consiguieron una vacante. 

Claramente no era mi zona de confort porque yo vivía en la zona Este, y venir hasta estos barrios era hasta conocer lugares nuevos de la ciudad. Finalmente hice el curso de ingreso, que duraba todo febrero con profesores que en definitiva hoy son mis compañeros y colegas. Es un mundo gracioso. 

_¿Cómo caracterizarías al colegio Nehuen Peuman?

_Es un gran lugar donde pasan muchas cosas. Esto parece algo tonto, pero definitivamente no sucede en todos lados. En algún punto el colegio pasa a ser parte de la identidad de los estudiantes por las propias prácticas y dinámicas que tiene. Al ser un colegio de gestión social para que sucedan definitivamente tiene que haber alguien que las haga. Para que algo suceda hay que hacerlo. Creo que esa consigna comienza a calar una identidad y de a poco acerca a los estudiantes a otros instrumentos que tiene la escuela, como la Medicación, los proyectos de Naciones Unidas, que sin dudas moldean las características de la escuela misma.

_¿Te costó cursar la carrera Universitaria? ¿Crees que saliste con los conocimientos necesarios de esta secundaria?

_En términos de conocimientos tiene un buen nivel, pero a su vez creo que el contexto, el encuadre que le otorga cada uno a la carrera y sus estudios termina siendo más influyente. Los conocimientos sirven, pero son otras cosas tan o más importantes que lo curricular, lo que aporta en la formación de cada uno. Creo que la disciplina y el encuadre pesan más que lo pedagógico.

Por ejemplo, estudiando en el valle la carrera de Arquitectura, yo seguía en contacto de alguna manera con la escuela, siempre por algún motivo, porque esta escuela invita a sus ex estudiantes para dar charlas a las nuevas camadas, para contar su experiencia a los demás. ¡Siempre se vuelve a los lugares donde se fue feliz!. Entonces cuando regresé a Bariloche, la escuela me propuso asumir unas horas cátedras, en una suplencia de Dibujo Técnico primero y con Proyectos 2 donde estoy ahora, que es donde los estudiantes desarrollan las diferentes escalas programáticas cada vez a mayor escala.

Mi tesis final en el Peuman fue “Un centro cultural Bariloche”, y en esa línea de generar equipamiento urbano para la ciudad, finalmente terminé desarrollando como tesis de la Universidad “Un Centro de Congreso de Convenciones”. Así que casi programáticamente, hay un diálogo entre las dos tesis presentadas con varios años de diferencia. 

_¿Le darías algún consejo a los estudiantes, desde tu experiencia como alumno y docente de esta escuela?

_Es difícil no caer en la auto referencia, porque más allá de los esfuerzos personales, soy lo que soy gracias a la educación pública en toda mi trayectoria educativa. En el medio me crucé con un montón de personas, docentes y no docentes significativos que hicieron que llegue hasta donde estoy ahora. Entiendo que tengo mucho privilegio porque además de haber formado parte de procesos colectivos, tuve la posibilidad de ir a una universidad pública en otra ciudad que tiene un costo alto de vida, con el cual pude desarrollar todas las materias con normalidad.

Solo les diría que aprovechen la escuela que tienen porque no todas son como el Nehuen Peuman, no solo por el valor del título con su salida laboral, sino por la enseñanza que te deja si vos aprovechas las escuelas en todos los sentidos. Que busquen las herramientas que posibilitan salir al mundo laboral incluso antes de terminar la cursada. 

Por ejemplo hemos tenido la posibilidad de viajar en el proyecto Uniendo Metas, donde representamos en varias oportunidades a diferentes países, y eso me permitió conocer otras personas, realidades y te curte un poco en la cuestión de plantearse y discutir: te fogonea a la hora del debate y las argumentaciones que uno sostiene a los demás.

_Como estudiante fuiste parte del Centro de Estudiantes. ¿Cómo vivís esa dimensión política y cómo la describís en la actualidad?

_Cuando yo era estudiante en esta escuela llegaban computadoras por ejemplo, habían presupuestos y proyectos para hacer un montón de cosas. Y entendíamos que participando, siendo parte podíamos transformar. Sin ir más lejos las puertas de los baños que están ahora las pusimos con el centro de estudiantes. 

Creo que la dimensión política tiene que ver más con la identidad y una necesidad de pasar por los espacios y transformar algo. Cuando uno milita está todo el tiempo buscando esa identidad sobre las cosas que puede hacer. También se trata de jugársela un poco en determinadas ideas y principios. Prefiero un pibe que da la cara y las discusiones, aunque estén en contra de las mías, que uno que no dice lo que le pasa. 

Quizás sean otras las problemáticas porque cambio el contexto. Era otro país, cuando egresé del secundario definitivamente era un mundo distinto. En la actualidad hay algo de intentar comprender todo el tiempo a los adolescentes que me hace ruido. Los pibes viven un momento generacional que es el de ellos. No hay que intentar comprenderlos siempre. Cuando yo tenía su edad éramos floggers y ahora esas mismas personas critican a los pibes que salen a farmear aura. Hay que mirar más a las generaciones a la que uno pertenece, dónde está parada y qué hace. Porque sino pareciera que la culpa de todos la tienen las y los pibes actuales y no es así. 

Creo que muchas veces se los subestima, pensando que están en cualquiera y no creo que la discusión pase por ahí. Los pibes están politizados porque en definitiva viven en la ciudad, la misma que nosotros. Esos pibes se van con el pan y el mate cocido a la casa porque no tienen, sino no se los llevarían. Esa es una dimensión política de la realidad.

A veces no hablan porque tienen vergüenza, o no encuentran los espacios, o porque la política no les da respuesta desde hace 10 años. Entonces viven la realidad y ya. Esa es su política. Y expresan eso a través de otros mecanismos como la tecnología, cuando quizás nosotros nos poníamos a militar.

 Convivir la realidad y ser consciente es un primer paso. Entonces los pibes nos presentan un desafío cuando lo subestimamos y les decimos que no están politizados. El desafío es desandar un camino con una trayectoria con una comunidad que ya no es la que era. 

_¿Cómo ubicarías a la Fundación Gente Nueva desde esa mirada política?

_Muchas veces se habla de una dimensión política deshumanizada y esta Fundación es profundamente Humanista. No sé si es la entrada para que los pibes sean más participativos o tiene que ver con una identificación partidaria o ideológica, sino con una cuestión Humanista que formaron los principios de la Fundación, la doctrina social de la iglesia, de escuchar lo que decía el Negro Currulef, Angelelli y un montón de personas interesantes que hablaban desde un humanismo profundo, que en definitiva son los lineamientos pilares esta Fundación. 

Por otro lado entiendo que las instituciones trasciendan a las personas, hay que estar abierto a la realidad de cada momento y seguir andando desde ahí y no de la percepción que uno tiene de las cosas. Sin dudas la escuela es un buen lugar para seguir transformando y eso deja un montón de enseñanzas. 

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