María Laura Cifuentes, Presidenta del Barrio Vivero

 

 “Para estar en una Junta Vecinal hay que tener empatía, saber escuchar e involucrar al vecino”

 

 María Laura llegó hace más de 30 años a este barrio, y siempre se las arregló para dar una mano en las sucesivas Juntas Vecinales, entendiendo que trabajando en conjunto se consiguen las mejoras. En esta charla en el corazón del barrio Vivero, nos cuenta sobre los orígenes, las principales problemáticas barriales y la llegada de Gente Nueva al Colegio Cailen.

 

_¿Cómo presentarías a este barrio?

_Nací en Bariloche, en el barrio Eva Perón, me casé muy jovencita y me vine cuando éramos apenas 21 familias y no teníamos ni luz, ni agua e íbamos a buscar a una vertiente de la zona. Recuerdo que las mujeres lavábamos la ropa en las casas, la llevábamos en carretilla y la enjuagábamos en la vertiente.

Los servicios comenzaron a llegar mucho después, a través de los proyectos presentados por la comisión de trabajo que se formó antes de formalizarnos como Junta Vecinal. En ese entonces éramos 5 vecinas que teníamos por objetivo traer la luz a esta zona alejada de Bariloche. El agua la comenzaron a acercar tiempo después en un tanque cisterna, y todos los mediodías los vecinos se acercaban a hacer la fila para llenar sus recipientes.

Años más tarde, nos acusaron de contaminar con nuestras letrinas a las napas de agua, y amenazaron con sacarnos de esta zona. Como la mayoría de los que vivían en ese entonces eran de tercera edad, o sea que estaban hace muchísimo en estas tierras, no se querían ir porque eran personas ya hechas en estos lados. Entonces lo que se programó fue realizar un proyecto de viviendas y un centro comunitario. Ya en ese entonces había un comedor que había gestionado Nelly Panizza.

 

María Laura se detiene en ese apellido, haciendo una pausa más larga de lo habitual, justo donde comienza la historia de Nelly y el barrio Vivero, con lazos tan grandes y profundos que rara vez de repiten y quedan estampados por siempre. Es que mencionar a esta mujer en este barrio, hace que sus vecinos, sobre todos los más antiguos, la recuerden con alguna historia, con algún mate compartido, y con los mejores recuerdos.

Nelly, quien falleció en marzo de este año, fue una referente clave en el desarrollo social de Bariloche. Como presidenta de la asociación civil sin fines de lucro Aldea Infantil, su labor comenzó con la construcción de un comedor comunitario en el barrio El Vivero, un espacio que pronto se convirtió en un punto de encuentro fundamental para muchas familias.

Desde ese lugar, impulsó talleres de oficios, actividades artísticas y apoyo escolar, promoviendo el desarrollo integral de niños y adultos. Su dedicación y esfuerzo permitieron la concreción de un sueño mayor: la creación de la Escuela Pública de Gestión Social Cailen, inaugurada en 2005. Esta institución, coordinada y gestionada en la actualidad por la Fundación Gente Nueva, tiene como objetivo brindar acceso a la educación a los niños en situación de vulnerabilidad, generando nuevas oportunidades para ellos y sus familias.

_¿Cómo llegó Nelly al barrio?

_Nos conoció a través de un nene de tres años de este barrio, que estaba pidiendo dinero y comida en la puerta del supermercado, y se encontró con Nelly, quién le preguntó cuál era su sueño: este nene le confesó que quería tener una casa linda y una escuela. Entonces Nelly comenzó a acercarse al barrio, que por ese entonces tenía construcciones muy precarias, con maderas descartadas, estando tan lejos de la ciudad de Bariloche. Así fue que ella impulsó la construcción de la Escuela Cailen, única primaria del barrio. Así mismo, junto al equipo de trabajo iniciamos un plan de vivienda que fue enviado a Buenos Aires. La cosa es que cuando se aprobó este proyecto años después, ya éramos en el barrio más de 120 familias, y fue el primer PROMEBA (Programa de Mejoramiento de Barrios de Argentina) que se ejecutó en Bariloche durante un lapso de 4 años. Las primeras viviendas se entregaron en el año 2007 y sin dudas fue uno de los momentos más felices que recordamos. La mayoría en ese entonces éramos mujeres solas y no teníamos silla, mesas, cama y tuvimos que salir a conseguir todo eso porque no teníamos nada cuando nos adjudicaron la casa. ¡!Pero teníamos una alegría enorme!!

_¿Cuántas familias hay en la actualidad?

_En el barrio hay 327 familias creciendo cada día más. Creemos que somos más de mil personas. Internamente el barrio se divide en tres partes: las viviendas del PROMEBA, la parte del medio que es la más antigua y el barrio Nueva Esperanza, que es el último grupo que se integró al barrio. Entre ellos se ayudan mucho para vivir mejor y lograr los servicios, algo que sin dudas tarda mucho tiempo en concretarse. A esa altura hay mucha falencia de trabajo, muchos matrimonios jovencitos que avanzan de a poco con lo que tienen, en estos tiempos tan difíciles. Recuerdo que con otros gobiernos había más ayuda de parte del estado.

El que vivió con una gotera en su casa sabe lo que significa, no hace falta que se lo cuente nadie. Para mi tener un techo de chapa de zinc es una garantía. Siempre digo que el frío o el hambre se puede soportar, pero las dos cosas juntas no. Te pones muy triste. Mi deseo es que todos los vecinos tengan chapa en sus techos y dale una mano a aquellos que no puedan acceder.

 SUEÑOS PENDIENTES

    Mientras baja el volumen de la televisión de fondo y mira por la ventana como juega su nieta, María Laura relata que el barrio, nacido como un asentamiento informal a la vera del arroyo Ñireco, tiene otro sueño ligado a la obra pública. “Hace poco presentamos el proyecto para que nos puedan asfaltar al menos la calle principal que tiene 7 cuadras de extensión. Ya tenemos el cordón cuneta, pero en todo el barrio no tenemos ni una sola calle asfaltada”.

¿Cuáles son las instituciones barriales presentes?

_Tiempo atrás teníamos un espacio llamado “El Nido”, donde funcionó un taller de herrería del municipio, pero hubo mucho vandalismo y tuvimos que dearmar toda la estructura y quedó el espacio disponible. Siempre quise que ahí exista un lugar de oficios para los jóvenes, que en la actualidad están muy comprometidos con las drogas y el alcohol, con padres que no pueden solucionar este problema de sus hijos. Porque muchas veces si hacen ese complejo acompañamiento tienen que dejar de trabajar, y no pueden sostener la casa, entonces es toda una rueda difícil de desandar. El estado sin dudas debería estar más involucrado en el problema.

Además de la escuela Cailen y el jardín maternal, otro actor importante en el barrio son las canchas de Adeful, que cumple gracias al “Patón”, uno de sus encargados, un rol importante para las infancias y adolescencias, ya que los tiene muy en cuenta y les presta el espacio para que jueguen, prendiendo la luminaria, prestando el quincho y estando siempre predispuesto.

Por último el barrio tiene este nombre porque en este lugar tenemos al Vivero Municipal desde hace décadas, donde ahora también funciona un aserradero.

_Hace muchos años integrás la Junta Vecinal de este barrio..

_Si, en la actualidad estamos renovando la Junta Vecinal y voy a dejar la presidencia para asumir la vicepresidencia, para que otros vecinos prueben la responsabilidad que implica.  Es que estoy involucrada en las diversas Juntas desde hace 32 años. Ni bien me acerqué siendo casi una adolescente, comencé a tomar notas de las reuniones y después armar las actas necesarias de diferentes asambleas y siempre acompañé a varias gestiones, aunque recién ahora de presidenta. De las anteriores gestiones, la que más recuerdo y aprendí fue de Mirta Díaz, que con su tremendo carácter lograba concretar muchas cosas, de hecho fue la que consiguió las viviendas PROMEBA.

Si bien después la Junta estuvo muchos años acéfala, yo era la referente. Siempre fui de trabajar mucho con diversas instituciones del estado, ya que me gusta el trabajo social y no juzgo ni critico porque no soy quien, al barrio lo hacemos entre todos.

Por eso digo que una de las características que debe tener una persona que integre una Junta Vecinal es principalmente empatía, tener llegada y entender que una no siempre tiene la razón, que puede dar una mirada y también escuchar a los vecinos e involucrarlos.

_¿Qué les gustaría hacer con la Fundación Gente Nueva?

_ Los veo muy entusiasmados con el barrio así que si quieren usar y proyectar actividades en el predio municipal que está en el barrio y hacer algo para los jóvenes estaría buenísimo. Ese espacio los vecinos los respetan mucho y tiene mucho potencial. En su momento me hubiera gustado que se haga la Comisaría de la Mujer. Respecto a ese tema he trabajado mucho tiempo con las mujeres sufrieron violencia intrafamiliar y las he alojado en mi casa en varias oportunidades. En definitiva creo que es importante encontrar un lugar para hablar, donde el vecino pueda ser escuchado o se puedan juntar nuestros abuelos.

La verdad es que la Fundación Gente Nueva, está haciendo un trabajo muy lindo con mucha presencia en territorio. Ni bien falleció Nelly, recuerdo que se vinieron a presentar y comentar que comenzaban a hacerse cargo de la Escuela Cailen, y nos contaron la idea de trabajar con la comisión del barrio. Hace poco desde Nueva Construcción estuvieron trabajando en el jardín maternal cuando se le finalizó su convenio y la verdad que mejoró muchísimo. Sin dudas han aportado a esas mejoras. Recuerdo que se comprometieron a cercar y cuando vinieron a hacerlo eran un montón. Las chicas del Colegio están contentas porque sienten que hay una atención hacia ellas, no solo con la escuela sino con el jardín maternal también. La verdad es que estoy muy sorprendida con Gente Nueva porque fueron muy amplios e involucraron e incluyeron a la Escuela Cailen, que están muy felices de ser parte de algo más amplio.

 

 

 

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